BERTA DORIA «MUJERES MOTERAS»

Que el destino es caprichoso, lo sabemos todos. Pero nunca hemos sido tan conscientes de esta realidad hasta que nos hemos visto obligados a encerrarnos en nuestras casas por culpa de un enemigo que ni vemos. 

Los que viven acompañados están condenados a estar juntos 24 horas del día. Solo las pequeñas escapadas a cubrir las necesidades más básicas de alimentación y farmacia son momentos de soledad.

Los que vivimos solos, obligados a una compañía solamente digital disfrutamos del personal de los supermercados y farmacias como único nexo con la humanidad de carne y huesos. Y entre todos, nuestras motos encerradas en los parkings sin poder ver la luz del sol. 

Solo aquellos que tienen la obligación de salir a trabajar pueden experimentar, a diario, el placer de conducir sobre dos ruedas. El resto, solo las tenemos en el recuerdo. A la espera del día en que todo acabe y podamos sacarlas a pasear, como si de nuestros perros se tratara. 

Vivimos unos días difíciles pero valiosos. Nos permiten pensar, darnos cuenta de lo vulnerables que somos y de reinventarnos en el caso de aquellos que hemos visto explotar nuestros negocios o parte de ellos.

Tenemos la oportunidad o necesidad de reinventarnos en algo más “actual”, más “digital”, más “a prueba de virus”, en definitiva, más ajustado a nuestra nueva normalidad. 

Es curioso el destino, que te cambia la realidad de un día para otro. Sin aviso y sin piedad. 

Cuando estaba en la universidad mi destino era claro. Iba dirigida a la dirección de una entidad bancaria. Luchaba por ello y todo parecía indicar ese camino.

Pero un accidente en moto lo cambió todo. Tampoco aquí hubo aviso previo o piedad alguna. Un accidente un día y al siguiente ya no había ni trabajo, ni destino bancario posible. 

Nunca estaré lo suficientemente agradecida a aquel director de recursos humanos que decidió que, en mi estado, no era un activo valioso para el banco Santander y decidió emitir la orden de despido improcedente. 

Me reinventé. 

Decidí hacer algo más divertido. Algo más motivador. Algo que me cultivara el alma y no solo la cuenta corriente. 

Obviamente las reinvenciones no son fáciles. Pruebas algo nuevo y no funciona, das un paso atrás o en otra dirección. Vuelves a probar y así hasta que un día, das en el clavo de algo que realmente te motiva y emociona. 

Ahora soy empresaria y me encanta. Eso sí, como todos los empresarios que quieren subsistir en este mundo de caníbales, me tengo que reinventar a cada paso, pero sin perder el rumbo y sin bajarme de una moto. 

¿Empresaria de qué? Me preguntáis muchas veces. 

Presto servicios a empresas y profesionales para su desarrollo online y empresarial. Traducido a algo entendible, tengo una empresa de marketing digital donde creamos contenidos, páginas webs, tiendas online, desarrollamos planes de transformación digital y similares, y una gestoría administrativa, donde nos encargamos de todo lo que tiene que ver con finanzas, contabilidad y gestión laboral y, en definitiva, gestión con la Administración Pública de profesionales y empresas. 

La guinda de todo el pastelito es Mujeres Moteras, donde creo el contenido que más me gusta y que más me llena el corazón. 

Podrá cambiar el mundo mil veces, pero los que estamos enganchados a las motos, conseguiremos una y hasta esas mil, reconvertirnos y adaptarnos. Como dijo William Wallace, podrán quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán… ¡La libertad! de conducir una moto.

Berta Doria

Soy una tía normal a quien un día el destino se lo puso fácil para cambiar de rumbo y hacer algo mucho más interesante y enriquecedor para el alma. Pasé de estar en la mesa de un banco asesorando a clientes lo que el banco quería endosarles a probar motos y dar mi opinión sobre ellas. ¿Buen cambio, no? 

De formación soy licenciada en ADE y en Derecho. Tengo el título propio de gestor administrativo y estoy haciendo un máster Executive MBA que me está consumiendo la vida. Siempre río con mis compañeros que en vez de MBA se debería llamar La Muerte en Vida para Directivos. Pero me va la caña, qué le vamos a hacer. 

Además, como creo que es injusto que mis conocimientos (pocos o muchos) se queden solo para mí, tengo una empresa de marketing digital que ayuda a otras empresas y profesionales a sacar el máximo provecho de internet, y una pequeña gestoría administrativa en la que les ayudamos a no liarla parda con la Administración Pública.

Puedes encontrar a Berta en su Web: Mujeres Moteras, Instagram, Fb o su canal de YouTube 

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¿Quieres leer más #Relatos moteros? Puedes hacerlo pinchando aquí.
También puedes visitar el blog de Gustavo Cuervo, quien ha tenido esta iniciativa y donde encontrarás muchos más..
Alicia Sornosa

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