Te voy a dar 10 razones para enamorarte de una motociclista, para que des el paso y te dejes llevar por esa amazona que te vuelve loco.

1 . Tenemos un gran sentido de la aventura

A las motoristas, nos gustan los largos paseos hacia la playa, entre las montañas, por los cañones, visitando desiertos, cruzando ríos y luchando contra el barro.
Siempre habrá algo para disfrutar de cualquier ruta. Danos un buen camino, un buen destino y allá vamos. Olvídate de los billetes de avión caros, hoteles y restaurantes de cinco estrellas, somos felices compartiendo una buena cena después de un día completo sobre la moto. Esta es una gran razón (de 10) para enamorarte de una motociclista, ¿no?

       


2 . No estamos aterrorizadas con el  mundo que nos rodea.

Se nos recuerda constantemente sobre nuestra fragilidad: “ten cuidado, un amigo de mi padre, o hermano o amigo ha muerto en un accidente en su motocicleta” o “esas cosas son peligrosas ya sabes”  Sí, lo sabemos. También sabemos que te puedes matar caminando por la calle, al viajar en avión o morir de alguna enfermedad. Esto nos lleva de nuevo al punto 1 – queremos pasar un buen rato y probar cosas nuevas. Segunda razón para enamorarte de una motociclista, ¿Te voy convenciendo?

3. Somos buenas ahorrando.

Cada una lo hacemos de manera distinta, pero todas sabemos cómo. Esos extras para la moto pueden costar 400€, a cambio de conseguirlos no compramos ropa nueva, salimos menos a cenar los fines de semana. Preferimos no gastar en el restaurante caro y nos encanta hacer una barbacoa. Cambiaremos el aceite en el garaje de una amigo en vez de en el taller. Somos así, nos gusta disfrutar de nuestra moto y todo lo que la rodea.

¿Ahorrar para salir de ruta? Claro que si, es la tercera de 10 razones para enamorarte de una motociclista.

4. Disfrutamos de las pequeñas cosas.

Una puesta de sol tras esas montañas cubiertas de nieve, el polvo que levanta en aire en el horizonte; un banco de niebla que se arrastra a través de un campo, una línea infinita entre árboles, una pista de tierra naranja, todos estos momentos capturan nuestros corazones. El cambio al asfalto nuevo cuando la nieve rompió la carretera en invierno es un motivo más de felicidad. Fuera las constantes quejas, sabemos cómo mirar el lado bueno de la vida. Somos optimistas por naturaleza, siempre encontramos el vaso medio lleno.

5. Estamos dedicadas a la vida en moto, somos solidarias.

Para la mayoría ir al trabajo en moto no es solo una manera de llegar a la oficina,  es una forma de vida. No siempre es fácil moverse en moto, hace frío, calor, viento, pero la usamos. Por eso, cuando las cosas se ponen difíciles estamos siempre dispuestas a ayudar a otros y generalmente tenemos una gran sensibilidad sobre mundo que nos rodea. Miramos hacia fuera y ayudamos al de al lado, nos ayudamos. No te metas con una amante de las motos, pídele ayuda, te la dará.

6. Estamos atentas.

Nuestras vidas dependen siempre de lo que nos rodea, viajamos más seguras sabiendo lo que pasa a nuestro lado. Se nos cruzan perros, vacas, cabras, hay que esquivar zanjas y agujeros.
Si alguna vez conducimos un coche, puedes estar seguro de que sí vemos a ese idiota despistado que va directo hacia nosotras. Nunca olvidamos a mirar a ambos lados, hacer nuestras paradas en los stop y los ceda al paso. Somos respetuosas con otros conductores. Nuestra vida depende de ello.
Ya van 6 razones para enamorarte de una motociclista, ¿aún necesitas más? Pues sigue leyendo…

7. Nos adaptamos a todo.

¿Hay que cancelar los planes? no pasa nada, aprovechamos para ir a dar una vuelta con nuestro primer amor, nuestra moto. Al viajar nos familiarizamos con todo lo que puede surgir en el camino, desarrollamos la capacidad de seguir la corriente al destino, pinchazos, baterías que mueren. No son un contratiempo, es parte del camino, de la aventura.
Sabemos hacer que las cosas vuelvan a funcionar, no pasa nada. Cada avería es un nuevo reto que nos permite interactuar con lo que nos rodea, con nosotras no hay nunca problemas.

8. No somos pesadas, ni pegajosas.

¿Watsup cada dos minutos?, probablemente no (estamos demasiado ocupadas sobre la moto y luego trabajando para que podamos pagar nuestra próxima salida). Ser una motociclista te da un nivel de independencia que te permite tener vida propia, incluso dentro de una relación.
Y eso nos gusta a todos, tener nuestro espacio. Nunca te vamos a dar la lata ni a obligarte a venir con nosotras. Sólo se lo pedimos a nuestra moto, tú, disfruta de nosotras.

9 . Damos masajes mejor (sobretodo los hombres).

Normalmente las manos de una motociclista no son demasiado delicadas o suaves. Entre los largos viajes agarradas al manillar,  utilizar las herramientas, arreglar pinchazos y cambiar aceite, además de limpiar y engrasar la cadena, lo que tenemos son manos fuertes, perfectas para esos masajes en la espalda, también los podemos dar con la piernas, ¡las tenemos mucho más firmes y duras!  Además, después de horas en la carretera, sabemos exactamente dónde está ese nudo de tu hombro.
¡De nada!

10. ¿Gestos románticos?

Sí, una mujer que cocina muy bien te está volviendo loco, pero y si ella aparece en su moto y te invita a dar una vuelta, mucho mejor ¿no?. Claro que un hombre que te trae unas rosas es adorable, pero si llama a nuestra puerta con el casco en la mano y una flor silvestre que recogió en el camino, transportándola en la boca desde hace un buen rato… gana el set y el partido.
Si te sabes otros 10 motivos (o solo uno) por los que enamorarte de un/una motociclista, déjalos escritos…¡nos encantará leerlos!
Y si lo que quieres este San Valentín en hacer un regalo a tu amor  aquí te dejo 6 ideas.
Post original: Motolady

Alicia Sornosa

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